¿Tu cachorro muerde mucho y no sabes qué hacer?
Llegar a casa con un cachorro es una experiencia preciosa, pero también puede traer momentos de frustración. Te muerde las manos, se engancha a la ropa, parece que cada vez se excita más y, por mucho que le digas que no, vuelve a hacerlo.
Muchas familias piensan que su cachorro está siendo desobediente o que deben corregirlo antes de que se convierta en un problema. Sin embargo, morder forma parte del desarrollo normal de un cachorro. Es una manera de explorar, jugar, comunicarse y satisfacer necesidades físicas y emocionales.
Esto no significa que tengamos que permitir que nos haga daño. Significa que, para enseñarle a convivir con nosotros, primero necesitamos comprender qué está pasando y ofrecerle alternativas adecuadas.
En este artículo te explicaré por qué muerden los cachorros, qué errores conviene evitar y cómo puedes ayudar al tuyo desde una educación respetuosa.
¿Por qué muerden tanto los cachorros?
La boca es una de las principales herramientas que utiliza un cachorro para descubrir el mundo. A través de ella explora objetos, juega, interactúa con otros perros y aprende a relacionarse con su entorno.
Además, durante sus primeros meses atraviesa una etapa importante: el cambio de dientes. Los dientes de leche empiezan a ser sustituidos por los definitivos, generalmente entre los 3 y los 7 meses, aunque los tiempos pueden variar. Durante este proceso, las encías pueden estar sensibles y masticar puede ayudarle a aliviar las molestias.
Pero no todas las mordidas tienen que ver con los dientes. Un cachorro también puede morder porque está jugando, porque necesita explorar, porque está demasiado excitado o porque está cansado y todavía no sabe gestionar bien ese estado.
Por eso, antes de intentar detener la conducta, conviene preguntarnos: ¿qué necesita mi cachorro en este momento? La respuesta nos ayudará a ofrecerle una alternativa adecuada en lugar de limitarnos a corregirlo.
Tres errores frecuentes cuando un cachorro muerde
1. Corregir una y otra vez sin comprender qué necesita
Muchas familias intentan solucionar la mordida diciendo “no”, apartando al cachorro o utilizando correcciones cada vez que muerde. Sin embargo, si no comprendemos qué está provocando esa conducta, es fácil que el problema continúe.
Además, las correcciones aversivas pueden generar miedo, frustración y afectar al vínculo que estamos construyendo con nuestro perro. Nuestro objetivo no debería ser que deje de morder por temor a nuestra reacción, sino enseñarle qué puede hacer en su lugar. (AVSAB)
2. No ofrecer alternativas adecuadas para masticar
Los cachorros necesitan masticar. Es una conducta natural que les permite explorar, entretenerse y satisfacer necesidades físicas y mentales.
Si no les ofrecemos objetos adecuados, es probable que busquen sus propias alternativas: nuestras manos, la ropa, los muebles o cualquier cosa que encuentren.
Por eso, los masticables y juguetes apropiados para su edad y tamaño son una herramienta importante. No se trata simplemente de distraer al cachorro, sino de ofrecerle una actividad que responda a una necesidad real. (American Kennel Club)
3. Olvidar que está cambiando los dientes
Durante el cambio de dentición, las encías pueden estar sensibles y el cachorro puede sentir una mayor necesidad de masticar.
En lugar de intentar impedir esa conducta, podemos ayudarle ofreciéndole alternativas seguras y adecuadas. Así podrá satisfacer esa necesidad sin tener que recurrir a nuestras manos o a los objetos de casa.
Eso sí, no debemos atribuir todas las mordidas a los dientes: también pueden estar relacionadas con el juego, la excitación, el cansancio o la necesidad de explorar. Observar el contexto nos ayudará a responder mejor. (American Kennel Club)
¿Qué hacer cuando tu cachorro empieza a morder?
1. Observa qué está pasando
Antes de reaccionar, fíjate en el contexto. ¿Está jugando? ¿Lleva mucho rato despierto? ¿Está especialmente excitado? ¿Busca algo que masticar? Comprender qué necesita nos ayudará a responder de forma más adecuada.
2. Ofrécele una alternativa para masticar
Ten a mano juguetes y masticables apropiados para su edad, tamaño y forma de morder. Si empieza a morderte las manos o la ropa, puedes ofrecerle uno de estos objetos y animarle a interactuar con él.
Cuando elija la alternativa, acompáñalo con tranquilidad y refuerza esa elección. Así le ayudamos a aprender qué puede morder, en lugar de limitarnos a decirle qué no puede hacer. (Temas de Salud Animal)
3. Si el juego se descontrola, cambia la actividad
Si está cada vez más excitado y no consigue responder a las alternativas, puede ser un buen momento para terminar el juego y ofrecerle una actividad más tranquila o un espacio donde descansar.
No se trata de castigarlo ni de aislarlo por haber mordido, sino de ayudarle a gestionar una situación que todavía no sabe regular por sí mismo. (PetMD)
4. Prepara el entorno para prevenir
No esperes a que aparezca el problema. Deja a su alcance alternativas adecuadas, guarda los objetos que no quieres que muerda y organiza momentos de juego, exploración, masticación y descanso.
La prevención suele ser mucho más eficaz que pasar el día corrigiendo al cachorro. (Veterinaria Cornell)
5. Ten paciencia y sé constante
Aprender a utilizar la boca de forma adecuada lleva tiempo. No podemos esperar que un cachorro comprenda nuestras normas de un día para otro.
Con alternativas apropiadas, acompañamiento y una respuesta coherente por parte de la familia, podremos ayudarle a desarrollar mejores hábitos sin perjudicar la confianza que estamos construyendo.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Aunque morder es una conducta habitual durante el desarrollo, hay situaciones en las que conviene buscar orientación individual. Por ejemplo, si las mordidas son muy intensas, provocan heridas, aparecen acompañadas de miedo o señales de malestar, o si la familia no consigue gestionar la situación a pesar de ofrecer alternativas adecuadas.
También es importante consultar con el veterinario si sospechamos que el cachorro tiene dolor, molestias importantes durante la dentición o algún problema de salud.
Cada cachorro es diferente. Por eso, cuando una conducta nos preocupa, es mejor valorar qué está ocurriendo en su contexto que aplicar soluciones generales sin comprender su causa.
Aprende a comprender a tu cachorro desde el primer día
La mordida es solo una de las muchas dudas que aparecen cuando un cachorro llega a casa. También necesitamos aprender a acompañarlo en sus primeras experiencias, organizar sus rutinas, ayudarle a descansar y construir una convivencia agradable para toda la familia.
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